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Zapier vs Make vs n8n para empresas en 2026: precios reales y cuándo migrar

Comparativa honesta de Zapier, Make y n8n con precios reales verificados en sus páginas oficiales en julio de 2026, cuándo compensa cada uno y cuándo tiene sentido migrar a n8n auto-alojado.

Zapier vs Make vs n8n para empresas en 2026: precios reales y cuándo migrar

Cada mes recibimos alguna consulta de una empresa que está pagando en Zapier o Make cifras que ya no le cuadran con el volumen real de trabajo que hacen esos flujos. La pregunta habitual es siempre la misma: ¿merece la pena migrar a n8n? Y como pasa siempre con las decisiones de plataforma, la respuesta honesta no es un sí o un no plano, es un desglose por escenarios con datos reales delante. Aquí está ese desglose con precios verificados en las páginas oficiales el día que se publica este artículo, no cifras aproximadas de memoria ni tarifas del año pasado que ya no coinciden con la realidad actual del mercado.

Antes de entrar en cifras, conviene entender que no todas las empresas necesitan la misma herramienta ni todas van a ahorrar migrando: la mejor plataforma para cada caso depende del volumen real de ejecuciones que se disparan al mes, del tamaño y capacidad técnica del equipo interno, y del sector concreto en el que opera el negocio (algunas industrias reguladas tienen restricciones de dónde pueden vivir los datos que van a favorecer una opción u otra desde el minuto uno).

Los tres, en una frase

Antes de entrar en números, la diferencia estructural entre las tres plataformas es más importante que el precio, porque explica por qué las tarifas están construidas como están.

Zapier fue el pionero del sector, con un catálogo enorme de integraciones nativas y una interfaz pensada para que cualquier persona sin conocimientos técnicos pueda montar flujos simples arrastrando bloques. Su modelo de negocio se basa en cobrar por cada tarea que ejecuta un flujo, con tramos según el volumen mensual contratado.

Make (antes conocido como Integromat) ofrece una experiencia visual más avanzada, con nodos que permiten transformar datos entre integraciones de forma más granular que Zapier. Su unidad de cobro son los "créditos", con equivalencias que varían según el tipo de operación.

n8n es el más joven de los tres y también el más distinto por dentro. Es un motor open source que se puede ejecutar en el servidor propio de la empresa, sin cobrar por ejecución. Lo que sí hay que pagar es la infraestructura donde corre y el tiempo necesario para configurarlo y mantenerlo, algo que el usuario final no ve pero que existe.

Precios reales (verificados en las páginas oficiales el 8 de julio de 2026)

Los precios que aparecen abajo son los que hemos visto directamente en las páginas oficiales de cada plataforma el día que se publica este artículo, no cifras aproximadas de otro sitio. Los planes anunciados con "starting from" tienen un precio base que sube según el volumen contratado dentro del propio plan, así que la cifra real de la factura mensual depende del uso real y no siempre coincide con el precio de entrada anunciado.

Zapier, según su página oficial, tiene un plan Free con 0 dólares al mes y 100 tareas mensuales, un plan Professional que parte de 19,99 dólares al mes, un plan Team que parte de 69 dólares al mes y un plan Enterprise con precio a consultar. La documentación explica que los tramos de tareas van desde 100 al mes hasta 2 millones al mes, con precio creciente según el tramo, aunque el detalle exacto por tramo no siempre está publicado en la propia página de tarifas.

Make, en su página oficial, tiene un plan Free con 1.000 créditos gratis al mes, un plan Core que parte de 9 dólares al mes con 10.000 créditos, un plan Pro que parte de 16 dólares al mes, un plan Teams que parte de 29 dólares al mes y un plan Enterprise con precio personalizado.

n8n no cobra por ejecución. El software es open source con licencia de uso comercial interno de la propia empresa sin coste, aunque no permite revenderlo como servicio a terceros. El coste real es la infraestructura donde corre (un VPS pequeño puede costar unos 5-20 euros al mes, uno más potente entre 30 y 80 euros al mes) más el trabajo de configuración inicial, mantenimiento cuando cambian las APIs de los sistemas conectados y monitorización para detectar cuándo algo se rompe.

Cuándo Zapier sigue siendo la opción sensata

Con datos, Zapier gana claramente en varios escenarios que conviene reconocer sin dogmatismos.

Si la empresa tiene un volumen bajo de ejecuciones al mes (por ejemplo, unos pocos cientos), el plan Free ya cubre la necesidad y no hay ninguna razón para complicarse la vida montando servidores propios para ahorrar un dinero que no se está gastando. Si el equipo no tiene ninguna capacidad técnica ni presupuesto para contratar a alguien que se ocupe del mantenimiento, Zapier ofrece una experiencia autogestionable con soporte incluido que compensa el sobreprecio frente a n8n. Y si los flujos son muy simples (formulario web genera fila en Google Sheets, por ejemplo), la diferencia entre Zapier y n8n es prácticamente irrelevante en la práctica diaria.

En estos casos, migrar a n8n auto-alojado suele ser más una decisión emocional que económica: cambiar de proveedor tiene un coste real en tiempo y riesgo que no compensa cuando lo que se ahorra son 20 dólares al mes.

Cuándo Make gana a los otros dos

Make tiene un nicho concreto donde suele ganar por diseño, no solo por precio. Cuando los flujos implican manipulación compleja de datos entre integraciones (transformaciones, filtros condicionales, iteraciones sobre arrays, agregaciones), la interfaz visual de Make es más cómoda que la de Zapier y en algunos casos más rápida de construir que la de n8n. Su unidad de coste por operación granular permite escalar de forma más predecible que Zapier cuando el flujo tiene muchos pasos internos que en Zapier contarían como tareas separadas.

El escenario típico es una empresa de tamaño medio con flujos elaborados de ecommerce (sincronización entre marketplace, tienda propia, ERP y contabilidad) donde ni el plan gratuito de Zapier ni la simplicidad de n8n auto-alojado encajan del todo, y Make ofrece un equilibrio entre potencia y facilidad de uso.

Cuándo n8n auto-alojado empieza a compensar de verdad

n8n auto-alojado tiene tres momentos donde la comparación se inclina claramente a su favor.

El primero es cuando el volumen de ejecuciones en Zapier o Make ya genera una factura mensual incómoda de justificar. La cifra concreta depende del sector y del margen de la empresa, pero en la práctica vemos empresas empezando a preguntarse por la alternativa cuando el gasto mensual en la plataforma supera los 200-300 euros y sigue subiendo mes tras mes con el crecimiento del negocio.

El segundo es cuando la empresa necesita control real sobre dónde viven los datos, sea por cumplimiento del RGPD, por política interna de seguridad, o por sector regulado (salud, legal, financiero). Zapier y Make procesan los datos en su propia infraestructura, mientras que n8n auto-alojado los procesa donde tú decidas, típicamente en un servidor en la Unión Europea si es lo que interesa por privacidad.

El tercero es cuando los flujos necesitan lógica que va más allá del catálogo estándar de acciones. n8n permite escribir código JavaScript o Python real dentro de cada nodo, sin las restricciones de las plataformas cerradas. Para casos donde hay que llamar a APIs internas de la empresa, aplicar transformaciones custom o integrar con sistemas legados sin API pública, n8n suele ser más flexible que sus alternativas.

El coste oculto de mantener n8n auto-alojado

Vale la pena decir claramente lo que casi ningún artículo de "por qué migrar a n8n" cuenta con honestidad: el software es gratis, pero mantenerlo en producción no lo es. Hay tres partidas de coste operativo que hay que asumir con los ojos abiertos antes de tomar la decisión.

La primera es la infraestructura: un VPS pequeño en Hetzner o similar cuesta unos 5-20 euros al mes para volúmenes bajos, y uno más potente puede subir a 30-80 euros al mes para cargas mayores. No es una cifra dramática, pero existe, y hay que sumarla al cálculo total.

La segunda es el mantenimiento cuando las APIs de terceros cambian. Google, Meta, HubSpot, Salesforce y compañía actualizan sus APIs con cierta frecuencia. Cuando un flujo se rompe porque cambió el endpoint o el formato de respuesta, alguien tiene que detectarlo y arreglarlo. En Zapier o Make, el proveedor lo actualiza por su cuenta; en n8n auto-alojado, es tu equipo quien lo hace (o quien contrata a alguien que lo haga).

La tercera es la monitorización: saber cuándo un flujo ha fallado y actuar antes de que el negocio se resienta. Esto se resuelve con alertas configuradas correctamente, pero exige una capa de setup inicial que en las plataformas comerciales viene incluida por defecto.

Por eso el ahorro real de n8n frente a Zapier o Make no es el 100% de la factura anterior: es la diferencia entre esa factura y el coste operativo de mantener la infraestructura propia. Para volúmenes altos, la diferencia sigue siendo muy favorable a n8n; para volúmenes bajos, el ahorro puede desaparecer del todo cuando se cuenta el tiempo de mantenimiento.

Cómo migrar sin cortar el servicio

Cuando la decisión es migrar, hay una forma correcta y varias formas incorrectas de hacerlo. La correcta parte de replicar los flujos en n8n uno a uno, empezando por los menos críticos, dejar corriendo en paralelo Zapier o Make y n8n durante al menos una o dos semanas por flujo, verificar que los resultados coinciden en cada disparo, y solo entonces cortar el servicio en la plataforma original.

Las formas incorrectas incluyen apagar Zapier el mismo día que se activa n8n sin haber verificado nada (garantía casi de que algún flujo se rompe en producción), migrar los flujos por orden alfabético en lugar de por criticidad (si algo va a fallar, mejor que sea el flujo menos importante primero), y no documentar cada flujo migrado durante el proceso (lo que hace imposible depurar cuando algo funciona distinto entre el original y la réplica).

Un ecosistema de 10 flujos simples se migra bien en dos o tres semanas si hay dedicación real. Uno de 30-40 flujos con lógica condicional y agentes IA integrados puede llevar entre dos y tres meses de trabajo, con retorno de la inversión típicamente en pocos meses adicionales si el consumo previo en Zapier o Make era alto.

Casos donde no recomendamos migrar (sí, existen)

Por honestidad, hay escenarios donde nosotros mismos, aun trabajando principalmente con n8n, recomendamos no migrar y quedarse en la herramienta actual. Cuando el volumen mensual de ejecuciones es bajo y estable, cuando la empresa no tiene ni piensa tener capacidad técnica interna para operar infraestructura, cuando los flujos son extremadamente simples y no van a crecer, y cuando el gasto actual en Zapier o Make es asumible sin dolor dentro del presupuesto operativo, la migración es un cambio que introduce riesgo sin aportar ahorro real.

Preferimos decirlo antes de firmar un contrato de migración que descubrirlo después. Un cliente que se ahorra 30 euros al mes pero pasa a depender de un equipo externo para cualquier ajuste no está mejor de lo que estaba: está peor.

Nuestra recomendación honesta según el perfil

Para empresas con volumen muy bajo y necesidades simples, Zapier en su plan Free o Professional sigue siendo la respuesta correcta, y la migración no compensa el esfuerzo. Para empresas de tamaño medio con flujos elaborados que dependen mucho de manipulación de datos entre pasos, Make suele dar el mejor equilibrio si el gasto mensual todavía es cómodo. Para empresas con volumen alto, necesidades de control sobre datos o lógica que roza los límites de las plataformas cerradas, n8n auto-alojado suele ser la mejor opción a medio plazo, siempre que exista capacidad técnica (propia o subcontratada) para operarlo con seriedad.

En cualquiera de los tres escenarios, la decisión debería tomarse con datos reales del consumo actual y una proyección honesta del crecimiento esperado, no con la intuición de "estoy pagando mucho" o "he leído que n8n es gratis". Los tres son buenas herramientas cuando se usan en el escenario correcto, y la mala decisión más frecuente que vemos es cambiar de plataforma por moda o por ahorro imaginario en vez de por razones económicas u operativas concretas.

Diferencias técnicas que casi nadie explica bien

Más allá del precio de entrada, hay tres diferencias técnicas entre estas plataformas que pesan mucho en el uso diario y que casi ningún artículo comparativo cubre con detalle suficiente.

La primera es cómo cada plataforma maneja los errores. Zapier tiene reintentos automáticos limitados y notificaciones por email cuando algo falla, pero el detalle del error a menudo hay que rastrearlo dentro de su interfaz. Make ofrece un modo de reintento configurable por paso y una visualización más detallada del flujo de datos entre nodos, útil para depurar problemas complejos. n8n permite configurar reintentos con lógica personalizada por nodo, colas de trabajo persistentes y ganchos para enviar los errores a cualquier sistema de monitorización externo, aunque exige configurar todo esto manualmente en vez de traerlo por defecto.

La segunda es la trazabilidad histórica de las ejecuciones. Zapier guarda un historial de tareas ejecutadas durante un tiempo limitado que depende del plan contratado. Make guarda historial similar con acceso al flujo de datos exacto de cada ejecución. n8n auto-alojado guarda el historial en la base de datos que elijas para su instancia (SQLite por defecto, PostgreSQL en configuraciones más serias), con retención total según lo que decidas guardar, sin limitación por plan.

La tercera es la capacidad de versionar los flujos. En Zapier y Make, cada flujo vive dentro de la plataforma y las versiones anteriores se pierden cuando se sobrescribe. En n8n, cada workflow se puede exportar a JSON y guardar en un repositorio Git como cualquier otro código, con historial completo de cambios, revisión de pull requests si el equipo trabaja así, y capacidad de restaurar una versión anterior si algo se rompe tras una modificación reciente.

Un ejemplo concreto de cálculo comparado

Para hacer más tangible la comparación, tomemos el caso hipotético (pero realista) de una pyme de ecommerce con Shopify que dispara unas 3.000 automatizaciones al día entre sincronización de pedidos con el ERP, envío de emails post-compra, actualización de stock, comprobación de fraude y reporting diario. Son unas 90.000 ejecuciones al mes.

En Zapier, ese volumen entra directamente en tramos de tarea elevados dentro del plan Professional o Team. En Make, con 90.000 ejecuciones que a menudo consumen varios créditos cada una (los créditos no son 1:1 con ejecuciones, dependen de la operación concreta), el plan Core con 10.000 créditos se queda pequeño rápido y hay que subir a Pro, Teams o al plan personalizado. En n8n auto-alojado, esas 90.000 ejecuciones al mes se ejecutan en un servidor VPS que suele costar entre 30 y 60 euros al mes según la potencia necesaria, sin ningún coste adicional por ejecución.

La diferencia real de gasto mensual entre las tres opciones, para este perfil, suele ser significativa a favor de n8n una vez descontado el coste de configuración inicial y el mantenimiento continuo. Pero, y esto es importante, el ahorro solo se materializa si el equipo (interno o externo) que opera n8n tiene tiempo real para hacerlo bien; si nadie lo mantiene, el "ahorro" desaparece en cuanto un flujo crítico se rompe y tarda dos días en detectarse.

Por qué el debate "Zapier gratis contra n8n gratis" está mal planteado

Un argumento habitual en foros y artículos comparativos es que "Zapier tiene un plan gratis con 100 tareas al mes, por qué pagar hosting para n8n". La comparación tiene truco porque asume que el escenario del negocio es de tan solo 100 tareas al mes, algo que en la práctica casi ninguna empresa que ya ha empezado a automatizar en serio mantiene.

Para 100 tareas al mes de verdad, Zapier gratis es la respuesta correcta y punto: no tiene sentido montar servidores para un consumo insignificante. Pero cualquier empresa que ha llegado hasta necesitar automatización real y coherente entre sistemas rebasa esos 100 al mes en las primeras semanas de uso, y entra automáticamente en el plan Professional donde la ecuación económica ya cambia.

La comparación honesta no es entre Zapier gratis y n8n de pago, es entre el plan real de Zapier o Make que el negocio necesita según su volumen actual y el coste total (hosting más mantenimiento) de operar n8n auto-alojado para ese mismo volumen. Esa es la cifra que hay que meter en la hoja de cálculo antes de decidir, no la cifra teórica del plan de entrada anunciada en la home de cada plataforma.

Errores frecuentes al elegir entre las tres

Después de acompañar a decenas de empresas en esta decisión, hay tres errores de razonamiento que se repiten con la frecuencia suficiente como para que merezcan mención aparte antes de cerrar.

El primero es elegir n8n auto-alojado sin tener capacidad técnica real. La consecuencia habitual es que los flujos se rompen tras un cambio de API en algún sistema conectado, nadie se entera hasta que un cliente se queja, y el negocio termina volviendo a Zapier con el rabo entre las piernas y con menos confianza en la automatización que al principio.

El segundo es quedarse en Zapier o Make cuando el consumo mensual ya supera con claridad lo que costaría operar n8n. En estos casos, el argumento de "no queremos complicarnos con infraestructura" suele esconder simple aversión al cambio, y la empresa termina pagando durante años una prima mensual muy alta por evitar unas semanas de esfuerzo puntual.

El tercero, más sutil, es comparar solo el precio de suscripción y olvidar el coste del tiempo del equipo. Un flujo que en Zapier se monta en dos horas y en n8n se monta en cinco no es solo "más barato en n8n": esas tres horas de más también cuestan dinero, sea en salario interno o en factura externa, y hay que sumarlas al cálculo total.

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